Ehhh...
Hay cosas que, por algún motivo, en un principio, no parecen encontrar las palabras que para hacerse reales. Entonces uno pide permiso para pensar, y revuelve entre pilas y pilas. Las palabras comienzan a aparecer, pero todas enrolladas, añejadas y llenas de polvo. Con cuidado uno las limpia, las emprolija, las ordena en filita. Se asegura que cada una de ellas tenga una posición clara y específica. Las entrena y les repite una y otra vez la estrategia a seguir.
Llega el momento de la creación. El autor se ubica frente a su audiencia algo tembloroso, pero decidido,orgulloso de haber encontrado la manera de sobrepasar sus límites y dejar correr su invención. Listos, fuera! Y las palabras inician la carrera tal y como fueron indicadas, pero por algún motivo, cuando la primer palabra llega a la punta de la lengua hace lo prohibido, mira hacia abajo. El vértigo la domina y se detiene allí, congelada. Pero detrás de esta vienen las demás, que como fichas de dominó la empujan y caen todas juntas estrellándose contra el piso.
El interlocutor se frustra, se sonroja al observar todo su trabajo ahí destruido, otra vez lleno de polvo. Toma una escoba y lo barre, teniendo el suficiente cuidado de deshacerse de aquella primer vertiginosa palabra.


0 Comments:
Post a Comment
<< Home