Alguien que anda por ahi
- ¿Pero quién coño eres? gritó Jiménez sabiendo que eso era la histeria, la pérdida del último control. -Oh, alguien que anda por ahí -dijo el extranjero-. Siempre me acerco cuando tocan mi música, sobre todo aquí, sabes. Me gusta escucharla cuando la tocan aquí, en esos pianitos pobres. En mi tiempo era diferente, siempre tuve que escucharla lejos de mi tierra. Por eso me gusta acercarme, es como una reconciliación, una justicia.
Saturday, July 29, 2006
Tuesday, July 25, 2006
Some forever not for better, some have gone and some remain
Volver a casa después del cuatrimestre no deja de ser una experiencia particular. Es más o menos siempre parecida al principio, de entrada parece que no me fui nunca, que todo sigue exactamente igual, que mi vida en Buenos Aires pertenece a otra dimensión. Pero de a poco noto los pequeños cambios, sobre todo cuando hago referencia a cosas que quienes vivieron aca los cuatro meses ya se hartaron de ver y me miran con extrañeza.
Pero ésta es la primera vez que siento que realmente cambió, que ya es un poquito menos ese lugar al que tanto añoro volver (?). Iba con mi viejo al centro a hacer las compras cuando descubrí que la juguetería ya no estaba. Mi vieja me había avisado, pero el impacto de mirar esa cuadra que de chica acortaba corriendo para pegar mi nariz en la vidriera ( estoy segura que todos los demás chicos también hacían lo mismo) y ver en lugar de la histórica (además de la única) juguetería un monstruoso Fravega, fue duro. No voy a hablar de capitalismo ni de consumismo ni de nada de eso, porque no es de eso de lo que se trata, sino de que cada vez todos los lugares se empiezan a parecer. Está bien, los cerros y el mar no van a dejar de estar, pero para mi no es lo mismo ir a comprar a Yenny, donde algún profesional de la comunicación se encargó de diseñar la experiencia que voy a atravesar cuando recorra las estanterías, que ir a comprar a la libería que estaba a la vuelta del colegio, donde la dueña me conocía y me recomendaba libros. Nadie va a poder diseñar la fascinación que viví cuando esta señora me llevó a una estantería que no era la de los libros de R.L. Stine, y encontré entre los estantes, a Borges, a Cortázar y a todos los que siguieron...
Sunday, July 23, 2006
Wednesday, July 19, 2006
All my little words

You are a splendid butterfly
It is your wings that make you beautiful
And I could make you fly away
But I could never make you stay
You said you were in love with me
Both of us know that that's impossible
And I could make you rue the day
But I could never make you stay
Not for all the tea in China
Not if I could sing like a bird
Not for all North Carolina
Not for all my little words
Not if I could write for you
The sweetest song you ever heard
It doesn't matter what I'll do
Not for all my little words
Now that you've made me want to die
You tell me that you're unboyfriendable
And I could make you pay and pay
But I could never make you stay
Magnetic Fields
Monday, July 17, 2006
Thought of you as everything I ve had, but couldn t keep
Después de haberme resignado a dejar de esperarlo, llegó. Sinceramente no lo reconocí cuando tocó la puerta, de todas maneras lo dejé pasar y nos sentamos a hablar en el living. Algo en su actitud me intrigaba, sus ojos parecían empecinados en no detenerse en ningún sitio, en devorar cada sector de mi casa de una sola mirada. Al poco tiempo noté que se clavaron en la puerta del fondo, como si escondiesen alguna suerte de visión de rayos X que les permitía descascarar la pintura y dejar al descubierto los ladrillos que conformaban la estructura que me amparaba.
La puerta del fondo permanecía siempre cerrada, escondida tras el escenario montado frente a ella. En apariencia la casa era normal, común y corriente, pero ante los ojos de un observador entrenado, las pequeñas anormalidades hacían que todo tuviese sentido. Mientras tanto hablabamos, de que, no se. Nuestras gargantas emitían sonidos que alguna vez tuvieron sentido, simplemente propagaban el eco de algún pensamiento que ya estaba aburrido de no hacer nada y aprovechaba que nadie iba a notarlo para darse una escapada al mundo exterior.
Nunca quise abrir la puerta, temía que la gente se quedara parada frente a mi ventana observando con asombro, pero de ese asombro que asusta, con temor y horror, sin poder creer, en realidad, sin poder entender y asumiendo que lo que no se entiende debe asustar. Realmente no recuerdo haberla dejado abierta frente a nadie, digamos que nunca comprobé mi suposición, pero el terror me dominaba y no fui capaz de vencerlo, preferí cerrarla con llave.
Al principio permanecía horas, días enteros dentro de esa habitación, pero con el tiempo descubrí que me estaba perdiendo lo que sucedía fuera, que estaba dejando pasar tantas otras cosas. Empecé a entrar en ella con menos frecuencia, es más, no recuerdo la última vez que estuve allí. Supuse que las visagras se debían haber empezado a oxidar y que abrir la habitación provocaría un estruendo suficiente como para despertar al barrio entero, que acudiría al instante y se dentendrán allí, frente a mi ventana, clamando por una explicación. Por eso simplemente aprendí a convivir con su fantasmal presencia, pretendiendo ignorarla.
Pero asi como su curiosidad e intuición trataban de deslizarse por debajo de aquella puerta, mi compostura, aterrada, con cautela, dejaba que mi otra parte se acercara a observar. Porque él se dio cuenta que allí había algo más, él la vio enseguida, realmente la descubrió bajo las capas de normalidad que la cubrían. Que haya podido lograrlo me sorprendió, fue ese el preciso momento en el cual me di cuenta que realmente era él.
El disco se terminó y se levantó a cambiarlo. Mientras tanto se detuvo un momento frente a la biblioteca y repasó con detenimiento cada lomo. Recorrió un estante con el dedo índice y me dijo “este libro es excelente”. A continuación abrió una de sus páginas y comenzó a recitarlo. Un estruendo se escuchó de la habitación del fondo, la luz se encendió y el picaporte tembló.
“Disculpame”, dije, “es que creo que se metió un gato, ya vengo”. Atemorizada sin saber que hacer salí a tomar aire, era uno de esos momentos en los cuales hubiese cambiado mis vicios por los de cualquier fumador. Mientras, dejaba que escuche la música que sonaba. Tenía un poco de miedo todavía, dudaba, mi estructura peligraba.
La puerta quedó entreabierta y pude espiar a través de esta abertura como sigilosamente se acercaba a la puerta del fondo y apoyaba su oreja, luego tanteaba los bordes como buscando alguna forma secreta de abrirla.
Tosí, para evitar justificaciones, excusas, mentiras y explicaciones, y espere a que retomara su lugar para volver a entrar. “Perdoná”, le dije, “tardé mucho”.
Cerré la puerta detrás de mi. Ambos estabamos de pie. Él se acercó al pasillo que unía la entrada con el living, donde yo estaba atravesando una especie de parálisis, sin dejar de mirarme a los ojos, se paro frente a mi, me tomó de los hombros y me ubicó de espaldas a la puerta del fondo. Se acercó y puso sus labios sobre los míos.
“Hola”, dijo, saludando a quién salía de allí atrás.
Thursday, July 06, 2006
Yo tambien quiero

Debe ser la enecima vez que empiezo a escribir este mensaje, después de todo me pregunto si esto de hacer un blog no era del todo para mi, pero que más da, alguna vez en la vida tengo que decir a la mierda y dejarme de joder con tantas dudas. Andando por ahi, buscando un lugar de esos donde repetir la sensación de entrar a casa, sacarme las zapatillas y poner el tema que resonó todo el día en mi cabeza, pero que obviamente no tuve oportunidad de escuchar... (alguna vez espero tener dinero suficiente para un ipod). Supongo que para eso hago este blog, y como para no ser menos, yo también voy a poner que aunque nadie me va leer voy a escribir igual, por lo menos, mientras ando por ahí.



